Para un pequeño negocio, una nueva obligación administrativa rara vez llega sola. Se suma al alquiler, la electricidad, la contabilidad, los impuestos, los servicios, la nómina y otros gastos necesarios para mantener abierta una operación. Desde esa realidad, Yadira Marte cuestionó el impacto que puede tener la incorporación obligatoria a la facturación electrónica sobre comerciantes y profesionales que ya trabajan con márgenes limitados.
La comunicadora centró su crítica en el costo acumulado de hacer negocios en República Dominicana. Su planteamiento no niega la existencia de la normativa ni sustituye los requisitos establecidos por la Dirección General de Impuestos Internos, sino que pone sobre la mesa una pregunta diferente: cuánto puede absorber un pequeño negocio antes de que cada nueva exigencia termine afectando directamente su capacidad de mantenerse funcionando.
La obligación ya tiene fecha para los pequeños contribuyentes
La facturación electrónica no es una propuesta futura. La Ley 32-23 estableció su implementación obligatoria de manera escalonada según la clasificación de cada contribuyente.
Los Grandes Contribuyentes Locales y Medianos están obligados a emitir exclusivamente comprobantes fiscales electrónicos desde el 1 de noviembre de 2026. Para los contribuyentes clasificados como Pequeños, Micro y No Clasificados, la DGII otorgó una prórroga extraordinaria que vence el 15 de noviembre de 2026.
Una vez concluido ese plazo, quienes estén dentro de esas categorías y permanezcan obligados deberán haber completado su incorporación al sistema conforme a las disposiciones vigentes.
El debate de Marte apunta al costo de cumplir, no solo al impuesto
La preocupación expresada por Yadira Marte va más allá de cuánto paga directamente un negocio al Estado. Su argumento incluye los gastos administrativos y operativos necesarios para funcionar formalmente, desde servicios contables y energía eléctrica hasta herramientas tecnológicas y procesos de adaptación.
En ese escenario, la factura electrónica puede implicar cambios en la manera de emitir comprobantes, organizar las operaciones y manejar los registros fiscales. El impacto concreto dependerá de la estructura de cada negocio y de la solución tecnológica utilizada.
Eso también significa que no todos los contribuyentes enfrentarán necesariamente el mismo costo. La DGII dispone de un Facturador Gratuito para quienes califican y deciden utilizarlo, mientras existen proveedores privados autorizados que ofrecen diferentes soluciones de facturación.
La DGII defiende el sistema por sus beneficios administrativos
Desde la perspectiva oficial, la facturación electrónica busca simplificar procesos, reducir gastos asociados al papel y almacenamiento, fortalecer el control tributario y facilitar la gestión de los comprobantes fiscales.
La DGII informó en octubre que más de 100 mil contribuyentes ya habían completado su incorporación como emisores electrónicos. La institución también ha señalado que una parte importante de los usuarios utiliza su herramienta gratuita como mecanismo para reducir las barreras de entrada al nuevo sistema.
La existencia de una opción sin costo no elimina por completo el planteamiento de Marte, porque administrar un negocio implica otros gastos y tiempo de adaptación. Pero sí introduce una diferencia importante entre el costo general de operar una empresa y el precio específico de emitir una factura electrónica.
Incumplir después del plazo también tiene consecuencias
La DGII ha advertido que los contribuyentes obligados que no completen la incorporación dentro del plazo correspondiente pueden quedar sujetos a las infracciones y sanciones previstas en la Ley 32-23.
Por eso, para los pequeños negocios el debate ya no consiste solamente en estar de acuerdo o en desacuerdo con el sistema. También implica identificar correctamente su clasificación tributaria, conocer si están dentro del grupo obligado y completar el proceso antes de que finalice la prórroga aplicable.
Una discusión que toca la supervivencia de los negocios pequeños
La intervención de Yadira Marte conecta la facturación electrónica con una discusión más amplia sobre el costo de la formalidad empresarial. Para los negocios de menor tamaño, cumplir con cada requisito puede representar una inversión de dinero, tiempo y organización que pesa proporcionalmente más que para una empresa de gran escala.
El reto para las autoridades está en lograr que una herramienta creada para modernizar y simplificar el sistema tributario no termine siendo percibida por los contribuyentes más pequeños como otra barrera para mantenerse dentro de la formalidad.
Por qué importa
La facturación electrónica está entrando en una etapa decisiva para miles de pequeños contribuyentes dominicanos. La crítica de Yadira Marte introduce una dimensión que no se limita a la tecnología: cómo equilibrar la modernización fiscal con la capacidad real de los negocios para asumir nuevas obligaciones. El éxito del sistema dependerá no solo de que los contribuyentes cumplan, sino también de que puedan hacerlo sin convertir la formalidad en una carga difícil de sostener.
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