Opinión

Danyero Read cuestiona los paros médicos y pone el foco en quienes dependen de los hospitales públicos

Danyero Read cuestionó que las paralizaciones médicas terminen afectando principalmente a pacientes que dependen de la red pública y no tienen recursos para acudir a centros privados. Su comentario surge en medio de las tensiones recientes entre el Colegio Médico Dominicano y las autoridades por reclamos laborales y hospitalarios.

Danyero Read habla frente a cámara durante un comentario sobre los paros médicos y su impacto en pacientes de hospitales públicos.

Cuando una consulta médica se suspende, el impacto no se distribuye de la misma manera entre todos los pacientes. Quien puede pagar una clínica privada tiene alternativas; quien depende exclusivamente de un hospital público muchas veces debe regresar a casa y esperar una nueva fecha. Desde esa diferencia, Danyero Read cuestionó las paralizaciones convocadas por el Colegio Médico Dominicano y puso el foco en las personas de menores ingresos.

Durante su intervención, Read planteó que existe una desigualdad evidente entre quienes tienen capacidad económica para buscar atención fuera de la red estatal y quienes no disponen de esa posibilidad. Su crítica no estuvo dirigida a negar los reclamos laborales de los médicos, sino a cuestionar quién termina soportando las consecuencias cuando las consultas y procedimientos electivos son suspendidos.

Los pacientes ya han vivido las consecuencias de un paro

El debate no parte únicamente de una posibilidad. El paro nacional realizado por el Colegio Médico Dominicano el 13 de octubre provocó la suspensión de consultas y otros servicios electivos en distintos hospitales del país. Pacientes que acudieron a centros del Gran Santo Domingo, Santiago, Barahona y La Altagracia tuvieron que reprogramar sus citas, mientras emergencias y unidades de cuidados críticos continuaron operando.

Ese episodio ayuda a entender el argumento de Read: para una persona que ha esperado una consulta especializada, trasladarse hasta un hospital y encontrarse con una suspensión puede significar perder transporte, horas de trabajo y, en algunos casos, retrasar una atención que no puede pagar por otra vía.

El último paro anunciado finalmente fue suspendido

El Colegio Médico Dominicano había convocado otra paralización nacional para el 4 de noviembre, acompañada de una marcha hacia el Palacio Nacional prevista para el día 11. Sin embargo, ambas acciones fueron dejadas sin efecto el 3 de noviembre después de que el gremio acordara una reunión con el presidente Luis Abinader para el 12 de noviembre.

Por esa razón, el nuevo paro anunciado no llegó a ejecutarse. Las demandas que dieron origen a la convocatoria, sin embargo, permanecen dentro de las conversaciones entre el gremio y el Gobierno.

Los médicos también mantienen reclamos pendientes

El Colegio Médico ha planteado demandas relacionadas con incentivos por antigüedad, pago de guardias, nuevas plazas, condiciones de seguridad para el personal y problemas de infraestructura hospitalaria.

El gremio sostiene que esas deficiencias afectan tanto a los profesionales como a la calidad de los servicios que reciben los pacientes. Esa posición introduce otra dimensión al debate: mantener funcionando los hospitales también requiere condiciones laborales que permitan disponer del personal y los recursos necesarios.

Read cuestiona una desigualdad que aparece cuando el servicio se detiene

El señalamiento de Danyero Read se concentra precisamente en esa tensión. Los médicos pueden tener razones para reclamar mejores condiciones, pero una paralización coloca al paciente en medio de un conflicto en el que no participa directamente.

Su planteamiento también cuestiona la diferencia entre quienes tienen acceso a seguros amplios, clínicas privadas o incluso atención médica fuera del país y quienes dependen totalmente del sistema público. Para estos últimos, la suspensión de una consulta no siempre tiene una alternativa inmediata.

Una discusión que no tiene que enfrentar médicos contra pacientes

Presentar el problema únicamente como una elección entre los derechos laborales de los médicos y la atención de los pacientes simplificaría una situación más compleja. Ambos intereses pueden coexistir: los profesionales tienen derecho a exigir mejores condiciones y los ciudadanos necesitan que los servicios esenciales permanezcan disponibles.

El reto está en encontrar mecanismos de negociación que permitan ejercer presión sin trasladar de manera desproporcionada el costo del conflicto hacia las personas con menor capacidad económica.

Por qué importa

Los hospitales públicos constituyen la principal opción de atención para miles de dominicanos que no pueden asumir el costo de servicios privados. Por eso, cualquier paralización médica tiene una dimensión social que va más allá de la disputa entre un gremio y el Gobierno. El comentario de Danyero Read coloca el foco precisamente ahí: en quién termina pagando las consecuencias cuando una negociación laboral interrumpe servicios de los que una parte de la población depende por completo.

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